Moncadas, Condes de Adernó

Príncipes de PAternó

 Fusiones sucesivas, a lo largo de los siglos XVII y XVIII, unieron varias casas siciliana, que vinieron a entroncas en la de Montalto. Radicados los Moncada en Sicilía, los Aragón fueron absorbidos, pasando a Palermo, hasta que los fantasmas  secesionistas de Felipe IV, retuvieron al titular en la corte madrileña. Pobre el archivo en originales, abundante en copias, es de suponer que el incendio del palacio de Palermo, a finales del XV, debieron perderse no pocos documentos. Probablemente acomplejados por la desdeñosa superioridad castellana, los italiano, oriundos de colonias, pusieron cuidado especial en preservar los documentos,  de carácter honorífico, sacando copias primorosas. Abundantes las genealogías, se conserva borrador de "Árboles de costado", obra de Pellicer.

Los Moncada inciden en su origen catalán, dándoles los genealogistas por antepasado, a uno de los nueve caballeros alemanes de Otger, gobernador de los reyes francos, en Aquitania, que rebasó las fronteras de Cataluña, peleando contra el moro. De la casa de Baviera,  quedó en Cataluña para ser abuelo de todos los Moncada, incluido el firmante de los “Usages”, redactados en 1040. De tronco nace el primer Guillen Ramón de Moncada. Situado en el entorno de Fadrique de Sicilía, casó con hija del Conde Esclafana y Adernó, siendo condecorado con cargo por el rey, en 1343. Fallecido en 1348, su hijo Mateo fue Conde de Adernó, con estado en Grecia, que pasó la vida peleando con sus pareas sicilianos. Casó con hija de los condes de Caltabelotta, sumando el título a la colección.

El segundo Guillen Ramón de Moncada, colaboró con Alfonso V, en la conquista de Sicilía y Nápoles. Hecho prisionero con el rey en el curso de batalla naval, que tuvo lugar en 1435, le sucedió Antonio de Moncada, que casó en 1455 con Estefanía de Moncada. O quizá Elisenda.

Un tercer Guillen Ramón de Moncada, conde de Adernó, fue capitán de Caltagirón. En 1462, siéndolo en Catania, fue contra Fox y otros rebeldes de Sicilía, sirviendo a Fernando, rey de Nápoles. En el año antedicho, casó al hijo y sucesor, Juan Tomás de Moncada, con Raimundeta de Ventimilla, consiguiéndole el oficio de Maestre Justiciero del reino.  Compró Paternó al rey, con torre y principado.  Guillén Ramón murió en 1466.  Juan Tomás murió en 1493.  Le sucedió Antonio de Moncada.

Sirvió a Fernando el Católico en la conquista de Nápoles. Traidor al pueblo se lo hicieron pagar, quemando su palacio de Palermo. Murió en Paternó, en 1549,  sucediendo su hijo Francisco. Capitán General en comarca siciliana, se dedicó a perseguir "bandoleros", que así se llamó de siembre, a los disidentes políticos. Satisfactorio el servicio, el título de Príncipe de Paternó le reconocido en España, sin cambiarlo en marquesado. Casó con Catalina Piñateli y murió en Caltaniseta, en 1566.

Su hijo, César de Moncada, compró nuevo palacio en Palermo, embelleció San Miniano y creo tres fundaciones en Caltaniseta: colegio de jesuitas, convento de capuchinos y hospital de San Juan de Dios. Capitán general y vicario de Sicilia, falleció a los treinta años, en Paternó, por 1571. Sería Cesar que reunió la casas de Moncada y Luna, que trajo el ducado de Bivona, con la de Montalto. Casado con María de la Cerda, nacida de los duques de Medinaceli, tuvo un hijo: Francisco. Viudo, contrajo matrimonio con Luisa de Luna, duquesa de Bivona, condesa de Caltabelotta y Esclafana, que estuvo casada con  Antonio de Aragón, 3º duque de Montalto, de quien tuvo una hija,  María de Aragón.  Casando a  Francisco con María,  unieron la casas.

Casa de Aragón

Duques de Montalto

Conquistado el reino de Nápoles,  Alfonso V tuvo un hijo natural, de madre desconocida, que se llamó Fernando de Aragón. Legitimado, no pudo dejarle la corona aragonesa, pero sí la napolitana. Rey de Nápoles, Fernando casó con Castellana Cardona. Teniendo por enemigo al Duque de Anjou, pretendiente al trono, se los procuró a domicilio, maltratando a sus vasallos.  Así provocó revueltas sucesivas, acudiendo en su ayuda Fernando el Católico, con la vista puesta en trono. 

1507 (1ª ult) Venta herencia. Católico

Tuvo el rey por hijo un Fernando de Aragón, de debilidad probada. En intento fallido de asegurarle el porvenir, le dio en 1480  el condado de Nicastro y en 1487 las tierras de Harenas con otros condados, incautados a seguidor del Duque de Anjou. De poco valió la fuerza adquirida. En 1505, Fernando de Aragón, duque de Cayatzo, había sido desalojado del palacio real. Personaje inocuo,  el Católico pudo manifestarse magnánimo. Le confirmó en la mercedes del padre, dándole  casas en el centro de Nápoles,  y en 1507 le  vendió la herencia de Alfonso Sánchez, que al morir sin descendientes, heredo  la corona.

Debió ser Carlos V quien temiendo al recuerdo del pasado, los cambió por el ducado de  Montalto. Fernando  aparece como tal en confirmación de venta de juros, sobre "fuegos" o vecinos de Sicilía, que firmó el virrey Pedro de Toledo, en 1530, confirmándola el Emperador, en febrero de 1536, estando en Nápoles.

Antonio de Aragón,  heredero de Fernando, casó con Antonia Cardona, condesa de Colesano. Fue padre de un segundo Antonio de Aragón,  primer marido de Luisa de Luna, duquesa de Bivona, padre de la María de Aragón, duquesa de Montalto, la que casó con Francisco de Moncada, príncipe de Paternó. Este Francisco murió en 1591, con 23 años.

Un tercer Antonio de Aragón y Moncada, continuó la estirpe. Casado con Juana de la Cerda, de los duques de Medinaceli,  tuvo  6 hijos. Disuelto el matrimonio en 1626, Juana ingresó en convento de monjas y Antonio en  la Compañía de Jesús, renunciando a títulos, estado y honores. Falleció profeso, en 1631. 

1644 Cap. Gral. Cerdeña

La casa recayó en  Luis Guillén de Moncada. Casado con hija del Duque de Alcalá, Virrey de Nápoles, fue uno de esos cortesanos que indignaban

1665 Mayordomo de la reina

a Pedro de Toledo, porque les daban compañías sin entender de guerra, negándolas a los militares. Luis Guillén la obtuvo en 1629, con sueldo adjunto. Comendador en la Orden de Alcántara en 1630, hizo  juramento ológrafo. En 1636 era suplente de virrey, y en 1644, virrey y capitán general en Cerdeña.  Pero la mujer murió, sin dejarle hijos. Buscando fortuna en otra parte, pasó a la corte, donde casó con Luisa Catalina de Moncada, hija de los Marqueses de Aytona, mujer importante, pues ofició el Patriarca de las Indias. General de Caballería en Nápoles, en 1652, ascendió a Virrey de Valencia, con toisón anejo al cargo. Felipe IV hizo escribir la carta adjunta en  francés. En 1656 y en castellano, el rey le advirtió que determinadas noticias, tocantes a "bandoleros",  no debían hacerse públicas, sin mediar real licencia.

Detestado por no pocos españoles, en especial el Duque del Infantado,  carta falsificada por un tal Andrés de la Rosa, permitió acusarle de traición. Abierta pesquisa, se enredada en 1659. En julio de 1665 fue nombrado mayordomo mayor de la reina, por un Felipe IV en la últimas, cuya firma se estampó con tampón. La muerte de la esposa, Luisa Catalina, en el otoño de,  le sacó definitivamente de apuros. En 1667 recibió las órdenes sacras, ascendiendo al cardenalato, en carrera fulgurante.

1667.1668 Cartas de Alejandro VII autorizando la ordenación y traducción de la primera

Fernando de Aragón

Testó el duque en 1672. Siciliano en el alma, sin bienes en Castilla, adscribió al mayorazgo los retratos familiares y otros recuerdos, mandando ponerlos en salón principal, del palacio de Palermo. Murió en 1673.  No teniendo panteón en Madrid, el duque de Alcalá dio hospitalidad a los restos en el suyo, que estaba en convento madrileño de capuchino, llamando de San Antonio. El mismo duque devolvió el  toisón del difunto.

Fernando de Aragón,  único hijo de Luis Guillén, nació en 1645. Caso  1664 con Maria Teresa Fajardo, mediando real licencia. Tras ocupar cargos sin relieve en la guardia real, en 1675 aceptó servir en Flandes,  como  Capitán General de la Caballería Ligera, destino que rehuían los españoles. En 1693, la esposa heredo la casa de Fajardo, adquiriendo Fernando rango de grande de España. Aún vivo el cuñado, el rey le dio la sucesión, en la presidencia del Consejo Indias. Un año más tarde era Teniente General del Ejército de Aragón. Presidente del Consejo de Indias en 1693, Inocencio XII  le recomendó al  Nuncio. La llegada de los Borbones, cambió su suerte. En 1710 encabezaba modesto nombramiento para abadía siciliana, con los títulos de las tres casas, pero sin cargo alguno. Maria Teresa Fajardo murió en 1715, recayendo la casa de Fajardo en  Catalina de Moncada, hija única del matrimonio, nacida en 1665. Casó con el José Fadrique de Toledo, marqués de Villafranca.

 

 Requesens. Cataluña

El documento más antiguo que conserva el archivo, está escrito en catalán. Apenas legible, según la carpetilla, data de 1290 y se refiere a un Pallarés. El primer Requesens documentado, es Garcerán de Requesens, barón de Martorell y Castelví de Rosans, desde 1482.

En 1494, un Luis Requesens recibió seguro de  Fernando el Católico, para que Martorrell no pudiese ser embargada. En 1546, Estefanía de Requesens y su marido Juan de Zúñiga, fundaron mayorazgo. De sucesión regular, los varones habrían de llamarse, alternativamente, Luis de Requesens y Juan de Zúñiga, usando las armas conforme al apellido. Fueron excluidos de la sucesión mudos, mentecatos y el que tomase órdenes sagradas. El primer Luis Requesens, casado con de Jerónima Esterllich, teniente general de Juan de Austria, embajador en Roma, gobernador y capitán general en Flandes, refundó el mayorazgo en 1574. Establecido el orden sucesorio según las leyes de Toro, excluyó al descendiente que casase con persona de sangre impura, o tuviese en su ascendencia  judío, moro, converso de cualquier secta o reo de pecado nefando. Aprobada la rectificación por Felipe II, sumó al culpable de "crimen" de herejía, o lesa majestad. De cometerlo el portador, la casa pasaría al sucesor inmediato.

Heredó a Luis su hijo Juan de Zúñiga, que sería Marqués de Martorrell. En portada de 1581, usó las armas que le tocaban. Juan falleció sin dejar hijos, heredando su hermana, Mencía de Requesens, mujer de Pedro Fajardo.

Ofrece especial interés el bloque documental, que se refiere al gobierno y administración de los pueblos catalanes. En Barcelona destaca el "Palau", con su capilla, fundada en 1548, por Juan de Zúñiga y Estefanía Requesens. Con puerta principal a la calle, que iba a la "bajada de los Leones", contó con "capilla", por la que pasaron músicos de calidad. Centro de opera y conciertos en el siglo XIX, el edificio tuvo notable galería. Deposito del archivo,  contaba con casa contigua, para los capellanes.

 

Maza de Linaza (Caro). Alicante

Esta casa se unió a la de Medina Sidonia, en el siglo XIX, por matrimonio del 18º duque, con Rosalía Caro. Queda conjunto de piezas sueltas, centradas en el señorío de Novelda. Crónica de 1598, sitúa el origen de los señores en el siglo XIV. En Novelda hubo catastro en los siglos XVII y XVIII, cobrando el Marqués de la Romana las gallinas del impuesto, en 1773. Ha indicio de que en Alicante no se usaba el castellano, en 1603. Y en el siglo XIX el señor, que era un Medina Sidonia, hizo urbanización "a la moderna". Cambio de mentalidad, al que acompañó el de principios, pues en carta de vasallo fue acusado de con justicia de "informalidad", novedad insólita en la familia.

 

Ajeno (Varios)

1809 Manuela de Luna

Por entronques familiares, han entrado en el archivo testamentarías, tan interesantes como la de Per Afan de Rivera o de los Condes de Castañeda. Lo es la documentación sobre el alzamiento de Masianello, en Nápoles. Bloque de correspondencia de un duque de Arcos, nos habla de “señores de peñas” y soldados, que fueron salteadores. El Marqués de Máncera informa sobre Flandes y  Méjico; un gobernador y el virrey conde de la Monclova, del horror de la mita en Perú. De los Villena se conservan las llaves de algunos ataúdes.

La Batalla de Bailén inspiró partitura anónima , revelando informe de servicio, que la mujer que mereció el premio al valor, por la defensa de Zaragoza,  no se llamó Agustina, si no Manuela de Luna, nacida en  Fuentes de Andalucía.

 

Impresos

La tendencia a procurar la aprobación de nuestros actos frente al otro, es general. El rey el se justifica, tras encarcelar al que escribió verdades inconvenientes, que el súbdito se obstinaban en contar, no habiendo pleito de campanillas sin "memorial"  impreso, que la partes difundían, imaginando que la opinión pública, condicionaba al  juez.

Las actas y publicaciones de la Sociedad Económica de Amigos de País, hablan de inquietudes científicas y sociales. Y de las facilidades o dificultades, con que tropezó la institución. Amplia  la información sobre el Banco de San Carlos, a la "Nueva Recopilación" se suman colecciones de "Reales Pragmáticas". Se conservan ediciones de los "Fueros", como el Guipuzcoa,  sin que falte el "Viejo" de Castilla. 

Vetusta la invención del panfletos, los hay variados. Interesantes los que precedieron y acompañaron a la Revolución Francesa, los tenemos españoles: publicidad de libros, protestas  y denuncias de injusticias, suplieron a la prensa y  burlaron la censura. Los Inquisidores  del siglo XVII, anunciaban por pregón y bandos los libros que prohibían. Por razones religiosas y políticas, persiguiendo con celo a los autores que ponían en duda la infalibilidad del rey, o que América hubiese sido continente desconocido,  antes de 1492. El 13 de agosto de 1808, Fernandon VII fue proclamado en Méjico,  el "sermón" de los abogados, teniendo en puertas la independencia. Manifiesto de 1809, celebra victorias de los ingleses.

 

Hemeroteca

En el “Archivo” y la “Biblioteca”, encontramos periódicos y revistas. El más antiguo es número de la "Gazeta General del Norte", de 1684. Interesante el fondo del siglo XVIII y XIX, hay publicaciones en español y otros idiomas. Aún siendo oficialista, la noticia, publicada al hilo de los hechos, indica la visión que tuvo el poder, o un sector. La Revolución de 1789 está presente, a través de “Le Courrier de Versailles” y “Le Point du Jour”, donde recogen los discursos, pronunciados en la Asamblea. La prensa española prueba sus ceguera, informando la revolución americana. Cantó victoria a dos telediarios del día. en que se perdieron las colonias. Publicaciones de breve vida, por contestatarias, aparecen en los legajos. Y la España oficial ignora a la real, como de costumbres, siendo la esencia de la censura una falsa asepsia, de ecuanimidad alienante.

Durante la Guerra de la Independencia hubo una prensa local y patriótica, de la que es ejemplo el Correo de Murcia.

 

 

Biblioteca

La "Biblioteca", antigua y moderna, está a disposición de los investigadores. Ubicada en el interior del archivo y en diferentes habitaciones de la casa, contiene manuscritos, como la "Crónica" de Lucas de Tuy, traducida al castellano, probablemente en el siglo XIV o "Tratado de Perspectiva" inédito, del P. Gómez de Alcuña;  el “Novi Coelestium” de Copérnico, en su segunda edición, pasó de padres a hijos. Un Caramuel completo, contempla el aspecto religioso - filosófico de la arquitecturas. Hay ediciones del siglo XVI, como un “Espejo de la Conciencia” y textos básicos del XVIII, como las leyes de Indias, comentadas por Solórzano, no faltando curiosidades, en ocasiones de enjundia, de las que no quedó recuerdo en otra parte.