Siglo XVII:
A principios del XV, el Duque de Arcos cifraba la belleza de su casa de Marchena, en el fulgor del encalado. En el XVI aparecieron los colores en la fachadas, pero en el XVII se regresó al blanco, sin necesidad de que mediase peste. Bastó la mediación de un nuevo sentido de la estética. Ventanas, balcones y puertas exteriores, se pintaron de verde. Reducida la entrada secundaria la vieja escalera, se embelleció la que daba a la plaza alta con losas y columnas de mármol, cediendo el barandal tradicional de mampostería, al más barroco de pilastras de hierro. Bisagras y clavos se encargaron a Sevilla, pagándolas en 1623.
La escalera que muere en la "pieza de partir" ocupa el centro del edificio, permitiendo tomar cualquier dirección. Vulgarizado el vidrio, se multiplicaron los balcones, decorados con bolas de "latón" o bronce, adquiriendo el edificio, en sus líneas generales, la estructura exterior e interior que conserva. Diversificado el mobiliario, desde las postrimerías del siglo anterior, apareció el armario y el sillón o butaca. Y los bargueños decorados con cristales pintados y piedras duras, soporte de pinturas, manieristas y mediocres. En el estanque se puso bomba de agua. Renovado el terrado de la galería, lo adornaron 34 macetones de barro, traídos de Lebrija. Abarrotado el interior, los cuadros se llevaron al exterior, apareciendo en las galerías y en la "gruta" del jardín. En el nacimiento de la cascada, una tela representaba a Neptuno.
El Paseo de los Limones se convirtió en barbacana. De moda y de protocolo las salvas, se pusieron cinco cañones, de los que se disparase. Tuvieron condición de decorativos pájaros diversos, avestruces y carneros de Guinea. Dejó recuerdo el oso. Abierto el jardín al público mató a una niña, que cometió la imprudencia de meterse en la jaula. El accidente aconsejó prescindir de animales peligrosos.
Viudo el duque 8º, le consoló "doncella noble". Instalada a domicilio, le dio dos hijos. Desordenados los Guzmanes por liberales, el duque lamentó que lance amoroso, protagonizado por dueña, terminase en los tribunales. Cortejada por caballero sanluqueño, amigo de la casa, la visitaba por las noches, en lo que hoy es biblioteca, entonces junto al dormitorio de estas señoras. Habiendo conseguido doble de la llave que usaba el duque, para entrar y salir por la "puerta verde" del jardín, que daba al barrio bajo, trepaba de noche el amante con ayuda del jazmín, manteniendo relación discreta con doncella, que le creía soltero. Pero tenía mujer. Curiosa esta última por saber lo que tenía el marido en bufetillo, que cerraba, consiguió abrirlo cierto día, encontrando las cartas de la amada. Blandiéndolas se presentó en palacio. Al no darle justicia el duque, la buscó en el Alcalde Mayor, saliendo mal parados los adúlteros y el cerrajero flamenco, autor de la llave en tienda alquilada en la zona de Sierpes.
Manuel Alonso, 8º duque dejó el mundo en 1636. El hijo abandonó la corte, donde estaba por obligación, reemplazando con gusto al padre, en generalatos y funciones. Hizo pasadizo hasta el castillo, cuya entrada ha sido tapiada y transformó el salón de juego de pelota en "oratorio". Aficionado a la música, las medidas y estructura del salón, hoy llamado de "Embajadores", son las que tuvieron los salones de música, que entonces se hacían en Viena. El techó o "plafón", conglomerado de yeserías y armazón de tablas ensambladas, es colgante. Lo sostiene complicado sistema de vigas, de las que penden abrazaderas, que sujetan las del armazón. Lo hicieron los Rodríguez, artífices locales, pues el arquitecto Juan de Oviedo, se limitó a revisar la solidez del trabajo. Al menos, esto es lo que se deduce de las cuentas.
Nombrado Capitán General del ejército, que Felipe IV se proponía reunir en Ayamonte, para reconquistar Portugal, independiente desde el 1º de diciembre de 1640, el 9º duque , Gaspar se trasladó a la frontera. Imposible tal operación militar, fracasó el golpe para derribar a Juan IV, que se fraguaba en Lisboa, el Guzmán fue llamado a la corte. Tras periodo de extrañamiento en Garrovillas, pasó por Sanlúcar antes de subir a Vitoria, donde estaba nombrado Capitán General del Ejército de Cantabria. Llegado a destino, fue arrestado y encerrado en la fortaleza de Coca, prisión de grandes. A 6 de agosto de 1642, la duquesa abandonó el palacio con sus hijos, porque le dijeron que el rey la quería junto al marido, por decencia del cargo.
En 1644 y sin comunicárselo, Felipe IV despojó al Guzmán de sus generalatos dándolos al Duque de Medinaceli, que se instaló en el palacio de los Medina Sidonia, utilizando casa, mobiliario y criados, sin molestarse en pedir permiso al propietario, que continuó pagando salarios y albañiles. Alquimista francés amigo del preso, que tenía arrendada la casa del jardín, fue desahuciado sin contemplaciones, arruinándose el edificio, porque el nuevo Capitán General no quería vecinos. Arreciaban los pleitos contra el Guzmán y cuando el nuevo residente tuvo el capricho de mudar el archivo, lo hizo con prisas y sin cuidado, perdiendo no pocos documentos y eventualmente extraviándolos todos. Los abogados, que fueron de Madrid en busca de pruebas precisas, para el pleito de Gaspar, no pudieron encontrar ninguna.
El Austria, Felipe IV, firmó el decreto de incorporación de Sanlucar a la corona el 19 de agosto de 1645. Encargado de ejecutarlo Bartolomé Morquecho, rebasó sus límites. Limitado a lo que tocase o dimanase del señorío jurisdiccional, Bartolomé Morquecho secuestró cuanto pertenecía al 9º duque, incluyendo el palacio con su contenido. Sobre las armas de Guzmán, que ocupaban el centro de techo del salón "nuevo" (de embajadores), hizo pintar las de la casa de Austria. Curiosamente, la medida no cambió el régimen. El palacio continuó siendo el centro de gobierno y administración del "estado" y los criados cobrando del Guzmán. A su cargo las reparaciones, Medinaceli no quiso arreglar salidero. Formó el agua arroyo, que llegaba a la Plaza de la Rivera. Protestaron los ediles, sin que les atendiese el General.
Muerto el jardinero de peste, Gaspar se negó a reemplazarlo, pues tocaba conservar el jardín, a quien lo estaba disfrutando y el jardín no tardó en perderse. Incompetente funcional el cañero, contratado por cabildo, Sanlúcar quedó sin agua, regresando el oficio de aguador, que pervivió hasta 1960.
Instalado el presidio o cuartel, cuya instalación esgrimió Felipe IV, como causa del decreto de incorporación, los vecinos no tardaron en enfrentarse a los soldados, excitados por impuestos, que aumentaban. Al haber muertos por ambas partes, los ediles pidieron al rey que se llevase a los soldados. Atendida la demanda, el duque de Medinaceli se trasladó al Puerto de Santa María, con sus capitanías, ocupando el palacio el gobernador de la ciudad, que convivió como su predecesor, con los criados y el gobierno del "estado" del Guzmán. En 1646 se le permitió sacar sus pertenencias, incluido el archivo. El todo fue transportado a Valladolid, donde residía, con excepción de unos pocos muebles. En el periodo de los gobernadores desaparecieron los cañones, la baranda de hierro del Paseo de los Limones, puertas y ventanas. Se vendían en provecho de autoridades sucesivas. A su cargo la conservación del edificio, el Guzmán prohibió hacer obra, que no fuese indispensable, para evitar ruina total, aprobando la idea de apuntalar la casa, por hacerla menos deseable. Este duque murió en 1664, sin haber conseguido licencia para pisar Andalucía.
Su hijo Gaspar Juan, 10º duque, residió en Huelva, pero no pudo entrar en término de Sanlúcar. Muerto en 1667, sin descendencia, heredó su medio hermano Juan Claros de Guzmán 11º duque. Bien relacionado con Portugal e Inglaterra, firmada la paz reclamó restitución del señorío y anejos, apoyándole a partir de 1669, los reyes de Portugal e Inglaterra. Recibida la petición, el Consejo de Estado respondió que la paz no afectaba al decretó de 1645. Sanlúcar se había incorporado a la corona, porque al ser necesario poner presidio, el duque cedió la villa voluntariamente, contra promesa de recompensa de igual valor, pendiente porque aún no se había encontrado la adecuada. |