Siglo XX:
José Joaquín Álvarez de Toledo y Silva murió en 1900 y su sucesor fué José Joaquín Álvarez de Toledo y Caro, 20º duque de Medina Sidonia, que tuvo que aguardar al fallecimiento de María Caballero Muguiro, para entrar en posesión del palacio.
Muerto en 1915, el palacio quedó en proindiviso entre sus cinco hijos, el menor José Álvarez de Toledo renunció y Alonso vendió su parte a Joaquín mayor propietario,que hizo del edificio su residencia en España. Vivió fuera de España, inmortalizándolo Marcel Proust en la “Recherche du temps perdu”, pero nunca dejó de ocuparse de la casa familiar. Casado en 1931, con María del Carmen Maura, el matrimonio se instaló en Sanlúcar, tomando la duquesa gran cariño al pueblo y a la casa. La tenían ya reparada en julio de 1936, cuando hubieron de pasar a Portugal con el resto de la familia Maura. Respetado el palacio de los Guzmanes por los revolucionarios del siglo XIX, como lo sería por los del XX, la falange lo convirtió en cuartel. De regreso el duque en el otoño, adscrito al partido, consiguió que las partes nobles fuesen desalojadas.
Al residir en el palacio, al término de la guerra lo hizo desalojar. En aquellos años de miedo y hambre, la casa sirvió de refugio a perseguidos. En la plazoleta se repartía una comida diaria. Y Carmen Maura aplicó sus conocimientos de medicina, a recuperar desahuciados, numerosos en un periodo en que bastaba curso de seis meses, para convertirse en médico. Sala de espera la antigua escalera principal, el consultorio se conserva en el antiguo cuerpo de guardia. Carmen Maura falleció en 1946. Casado por segunda vez con María García Farias Monteys, con quien no tuvo descendencia, el duque falleció en Madrid, en 1955, estando concertada la venta del palacio.
Luisa Isabel Álvarez de Toledo, 21º duquesa de Medina Sidonia se negó a venderlo, adquirió las partes que pertenecían a sus tíos e inició la restauración, consolidando el edificio totalmente y recuperando su aspecto primitivo. En 1962 trasladó el archivo de un guardamuebles en Madrid y lo catalogó sin ayuda. Pese a que la restauración continúa, se podría decir que cuando Luisa Isabel Álvarez de Toledo y Maura dejó este mundo, el palacio había recuperado todo su esplendor. |